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Estar igual que el resto – 2014-2019

Pau Delgado Iglesias

(Montevideo, Uruguay, 1977)
Realización: Pau Delgado Iglesias Edición: María Inés Arrillaga y Agustina Willat Postproducción de sonido: Daniel Yafalián Música: Nick McCarthy y Sebastian Kellig (Sausage Studios London)

Comencé a trabajar con personas ciegas de nacimiento en un intento por comprender cómo las nociones de construcción cultural y representación visual operan en quienes nunca pudieron ver, enfocándome principalmente en aspectos relacionados a los cuerpos, a la apariencia física, el deseo y la sexualidad.

 

Como feminista, siempre me interesó la discusión de hasta qué punto las imágenes moldean nuestra comprensión de los cuerpos y la vida en general, es por esto que me resultaba relevante conversar con personas cuyas experiencias nunca fueron mediadas por la visión.

Para esto me reuní en el transcurso de cinco años (desde 2014 hasta 2019) con personas ciegas de nacimiento de distintas ciudades del mundo: Montevideo (Uruguay), Lima (Perú), La Habana (Cuba), Santiago de Chile (Chile), Buenos Aires (Argentina), Hereford (Reino Unido), Asunción (Paraguay) y Berna (Suiza).

 

A través de estas conversaciones pude entender, por un lado, cómo las imágenes y la cultura visual prevalecen y operan sobre personas que nunca han visto, así como también descubrir otras formas de experimentar los cuerpos que van más allá de la visión –que podrían entenderse a través de las nociones de “afecto”, “visión de movimiento” o “cuerpo sin imagen”[1].

En un mundo en que la vida cotidiana está signada por una “hipervisualidad”[2], este trabajo explora cómo se construyen las identidades cuando las imágenes están ausentes, en particular las identidades sexuales y de género. Como resalta la teórica británica Rosalind Gill, nunca antes nos habíamos sometido al grado de vigilancia “forense” en el que vivimos actualmente (pensemos por ejemplo que, en solo un año, se almacenaron 24 mil millones de selfies en Google Photos). Las nuevas tecnologías (desde teléfonos con cámaras de alta definición, hasta la sobreexposición de imágenes en redes sociales) tienen un rol clave en la vigilancia extrema sobre nuestros cuerpos, generando nuevos “modos de ver”[3] sin precedentes históricos. Esto ha provocado una intensificación y una extensificación de la presión de la idea de belleza sobre las mujeres en las últimas dos décadas (también sobre los hombres, pero en mucho menor grado)[4].

¿Qué significan los estereotipos de belleza para aquellas personas que no ven, ni recuerdan haber visto nunca?

 

¿Qué informan las experiencias vividas por estas personas acerca del efecto de la cultura en el devenir de nuestros cuerpos? A través de este trabajo, me interesaba investigar si las personas con ceguera de nacimiento se mantenían al margen de este aumento excesivo de “auto vigilancia”, o si, por el contrario, estos cambios provocan también un impacto sobre aquellas personas cuyo pensamiento no está estructurado en imágenes.

Los testimonios presentados en el video operan como un espejo que lleva a las personas con visión a cuestionarse sobre la dimensión construida de sus propias experiencias. Cuando alguien que no comprende el significado de los colores dice sentir una mayor atracción por una persona con ojos celestes y cabello rubio, se torna evidente el papel que juega la cultura en los cuerpos y los deseos. La reflexión de Sofía (Montevideo, 2018) cuando plantea que: “tu visión de vos en verdad no es la tuya, es la que te hicieron tener de vos a través de los ojos del otro”, resuena como un eco que interpela a todas las personas por igual.

Por otro lado, muchas de las experiencias permiten también relativizar algunas certezas identitarias, por ejemplo al hablar de “la diferencia que hay entre un hombre y una mujer”. Distintos testimonios en este sentido evidencian que en la infancia no había para ellos una diferencia clara, más allá de: “una mujer tiene el pelo largo y un varón tiene el pelo corto”.

Las conversaciones compartidas son una invitación a reflexionar sobre aspectos que muchas veces se pasan por alto, una invitación a devenir de otras maneras, a desarrollar otros sentidos, a olerse más que a verse y a sentir a las personas más allá de prejuicios.

Agradezco enormemente a Ángela Marín (Lima), Augusto Gabriel González (Asunción), Callum Brennan (Hereford), Carolina Buceta (Buenos Aires), Cecilia Campos Aguirre (Lima), Elizabeth Campos Sánchez (Lima), Gabi Rechsteiner (Berna), Geudis Vega (La Habana), Hernán Pereyra (Buenos Aires), Julia Rodríguez Rodríguez (La Habana), Laila Grillo (Berna), Laura Tyler (Hereford), Lilian Terrones Caso (Lima), Lizzis Candia (Asunción), Marializ Delvalle (Asunción), Nicole Viera y Sofía Fernández (Montevideo), Pablo Zelis (Montevideo), Raúl Martínez Correa (La Habana), René Jaun (Berna), Sebastián Pereira (Montevideo), Teddy Araya Crooker (Santiago de Chile), por haberme recibido para conversar, y a todas las personas e instituciones que me apoyaron durante el proceso que hizo posible esta obra.

Pau Delgado Iglesias, Montevideo, 2020

 

1. Brian Massumi (2002). “Parables for the virtual: movement, affect, sensation”. USA: Duke University Press.

 

2. Rose, Gillian (2013). “On the Relations Between “Visual Research Methods” and Contemporary Visual Culture’. The Sociological Review, 62 (62).

 

3. John Berger (1972). “Ways of Seeing”. British Broadcasting Corporation and Penguin Books.

 

4. Ana Sofia Elias; Rosalind Gill; Christina Scharff (2017). “Aesthetic labour: rethinking beauty politics in neoliberalism”, Palgrave.

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